domingo, 22 de agosto de 2010

El Carácter Propio del Vino Tinto

El vino tinto se diferencia del blanco sobre todo por su contenido de taninos, llamados también sustancias astringentes, que provienen tanto de las pepitas, los raspones y el hollejo de las uvas tanto por la eventual crianza en barricas de madera. La calidad de los taninos es el indicador más dominante a la hora de comprobar si las uvas han sido cosechadas una vez maduras, lo cual es un requisito fundamental para obtener un gran vino. Las sustancias astringentes son difíciles de detectar a través de la nariz, pero al catar un vino se somete a un riguroso examen.

Los taninos de desagradable gusto amargo, que dejan en la lengua un fuerte sabor astringente y una sensación áspera, indican una mala cosecha, recogida demasiado temprana de las uvas aun verdes, enfermedades de los viñedos. Los taninos maduros, en cambio, dan una impresión de seda, transparencia y fino grano. A pesar de su astringencia, transmiten una sensación de leve dulzura y dotan al vino de un sabor afrutado con persistencia gustativa. Los taninos maduros son el resultado de un adecuado proceso de elaboración y de un cuidadoso trabajo vitícola.

El equilibro entre los sabores dulces, acido y amargo es así mismo fundamental para el buen sabor de un vino tinto. Así la graduación alcohólica debería ser más alto cuanto más acidez y taninos amargos contenga el vino, ya que los efectos de son factores se compensaran en el paladar.

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