martes, 31 de agosto de 2010

La Limpieza de las Copas de Vino

Por lo general las copas de vino se pueden lavar en el lavavajillas. También se pueden fregar a mano con agua caliente y poco detergente. Tras aclararlas con agua limpia, se secan y se pulen con un paño que no deje pelusa. La superficie de la copa, lisa en apariencia, presenta una cierta rugosidad molecular que retiene no solo los aromas del vino, sino también los olores de los detergentes, paños de cocina y armarios. Por este motivo las copas de vino nunca deben entrar en contacto con detergentes perfumados o de trapos de cocina lavados con suavizantes. LA mejor manera de eliminar los rastros de grasa o las marcas de pintura de labios es utilizar un poco de jabón neutro.

Riedel una empresa dedicada a la fabricacion de copas de vino establece siete pasos para limpiar una copa de vino:

1) Lavar con agua tibia. No hace falta utilizar detergentes

2) Colóquelas sobre un paño para que se sequen


3) Para conseguir más brillo, páselas por encima del vapor emitido por agua hirviendo


4) Para sacar brillo, utilice dos toallas de lino






5) Sujete la copa por la base para sacarle brillo



6) Utilice la mano izquierda para abarcar la copa y saque brillo con la mano derecha. ¡nunca haga girar la copa por la base


Fuente: riedel.com/index.php?article_id=353&clang=3

lunes, 30 de agosto de 2010

Descorchar y Servir el Vino Espumoso

El Vino Espumoso, y de forma especial el champagne, es y será la bebida por excelencia para las ocasiones especiales y festivas. Al mismo tiempo constituye un vino refinado sin igual que ha madurado durante anos en la botella. El champagne debe descorcharse con cuidado para que el selecto conjunto de aromas que se ha desarrollado durante largo tiempo pueda llegar a la copa en toda su plenitud.


Nada resulta más chocante en un ambiente elegante y armonioso que el "salto" estrepitoso del corcho. Quien desee abrir y servir el champagne de forma perfecta debería seguir los pasos siguiente:

1) La mejor manera de servir el champagne es a una temperatura de entre 6 °C y 9°C tras haberlo enfriado con hielo en una hielera.

2) Para extraer de forma limpia la envoltura metálica se hace una incisión alrededor del cuello de la botella.


3) Posteriormente se retira la envoltura para dejar al descubierto el alambre, el cual afloja y se quita.


4) Con una mano se empuña el cuello de la botella; con el pulgar se fija el corcho para que no salte.


5) La mano derecha sujeta el corcho con firmeza mientras con la izquierda se gira la botella con cuidado.


6) Nunca se debe hacer saltar el corcho de la botella, porque el champagne pierde ácido carbónico y aroma.


7) Se coloca la botella sobre la mano abierta, mientras se sujeta por la base con el pulgar.


8) El champagne, burbujeante y sin demasiada espuma, se sirve justo sobre el borde de la copa.


9) Una copa de fino cristal en forma de tulipán resalta el bouquet y las burbujas del champagne.


Es importante resaltar que en el artículo publicado en este blog el 13 de Agosto de 2010 titulado “La Mejor Forma de Servir el Champán” se establece una forma distinta a la que se menciona en el numeral octavo.

domingo, 22 de agosto de 2010

El Color de los Vinos

El color de un vino tiene un papel más bien secundario en cuanto al placer que proporciona su consumo, puesto que, visto de forma objetiva, no influye en su sabor. En cambio, en la degustación, el color es un indicador determinante de la calidad que muchas veces es menospreciado, a pesar de que en la elaboración, maceración y crianza del vino, las sustancias aromáticas y los pigmentos estén estrechamente relacionados. Según el color y la concentración gustativa, se puede deducir la cosecha, las variedades de uva, la elaboración y la edad de un vino, siempre, eso sí, que el color sea natural y no haya sido manipulado con aditivos o enzimas.

En líneas generales cuanto más denso y oscuro es el color del vino tinto, mayor será su contenido en tanino y otras sustancias de fermentación. Incluso la acidez y la madurez de un tinto puede determinarse con bastante certeza partiendo de sus reflejos azulea o marrones, siempre y cuando sea elaborado con sustancias químicas 100% naturales.

Con la moda de los tintos oscuros, casi de color negro, la atención se ha fijado otra vez en el aspecto y la tonalidad de los vinos. Debido a que tintos oscuros están generalmente mejor considerados en el mercado, algunos vitivinicultores han fomentado esta tendencia. La valoración extrema del color como símbolo inequívoco de calidad, es el resultado directo del desconocimiento de las posibilidades actuales de manipulación. El potencial de color de un vino surge en el viñedo y depende de la variedad de la cepa y de su código genético. Esto no quiere decir que todos los pinot noir o todos los cabernet sean iguales, ya que estas cepas, tienen una gran diversidad de variedades.

La Persistencia Gustativa

Para el vino tinto también es válida la afirmación de que su verdadera grandeza sé hace realidad en el momento de degustarlo. En el instante en que se abre el vino y este inunda con su opulencia la cavidad bucofaríngea es cuando emanan sus aromas, con un espectro que abarca desde las oscuras y frutosas moras, grosellas o ciruelas hasta los acaramelados - amaderados aromas de tabaco, cedro o café, pasando por las condimentadas notas de clavo o pimienta. Si al cabo de un rato siguen resonando en el paladar los ecos de estos sabores, se tratara con toda probabilidad de un vino excelente.

Después de años de reposo en la botella, un vino de estas características presentara un complejo nivel aromático compuesto por notas de frutas, aromas secundarios procedentes del proceso de elaboración e influencias del terruño. En cambio, una persistencia gustativa rectilínea, con el sabor de simples notas afrutadas, aromas primarios de uva y taninos lineales, sin añadir nuevas dimensiones a lo experimentado ya en la lengua, indicara que se trata de un vino más bien sencillo. El paso del tiempo varia no solo el aroma de un vino, sino también la proporción de alcohol, tanino, ácidos y azucares que contienen. Así los grandes vinos ganan en complejidad y refinamiento.

El Carácter Propio del Vino Tinto

El vino tinto se diferencia del blanco sobre todo por su contenido de taninos, llamados también sustancias astringentes, que provienen tanto de las pepitas, los raspones y el hollejo de las uvas tanto por la eventual crianza en barricas de madera. La calidad de los taninos es el indicador más dominante a la hora de comprobar si las uvas han sido cosechadas una vez maduras, lo cual es un requisito fundamental para obtener un gran vino. Las sustancias astringentes son difíciles de detectar a través de la nariz, pero al catar un vino se somete a un riguroso examen.

Los taninos de desagradable gusto amargo, que dejan en la lengua un fuerte sabor astringente y una sensación áspera, indican una mala cosecha, recogida demasiado temprana de las uvas aun verdes, enfermedades de los viñedos. Los taninos maduros, en cambio, dan una impresión de seda, transparencia y fino grano. A pesar de su astringencia, transmiten una sensación de leve dulzura y dotan al vino de un sabor afrutado con persistencia gustativa. Los taninos maduros son el resultado de un adecuado proceso de elaboración y de un cuidadoso trabajo vitícola.

El equilibro entre los sabores dulces, acido y amargo es así mismo fundamental para el buen sabor de un vino tinto. Así la graduación alcohólica debería ser más alto cuanto más acidez y taninos amargos contenga el vino, ya que los efectos de son factores se compensaran en el paladar.

Catar un Vino Blanco

Cuando el vino fluye sobre la lengua, esta descubre primero. aparte de la temperatura, su dulzura, e inmediatamente después su acidez, con lo que se caracteriza la estructura básica de un vino blanco. Los vinos blancos, tanto los dulces como los secos, poseen una estructura acido - dulce cuyo equilibrio es un indicador importante sobre su modo de elaboración y su carácter. Si la acidez es el sabor primario y predominante de un vino, decir que este es más sencillo o de calidad inferior será tal vez una afirmación simplificada, pero no incorrecta. Vinos de este tipo son muchas veces consecuencia de cosechar la uva después de que este madura, de querer conseguir rendimientos demasiado altos y de manipular técnica y químicamente el resultado. Las personas de estomago delicado tienen especial dificultad para tolerar la agresividad de estos vinos. Un alto porcentaje de acidez debe estar convenientemente fundamentado dentro de una estructura general de equilibro.

También los sabores dulces requieren un contrapeso para su estructura y diversidad de aromas. Un vino dulce que no vaya envuelto de tonos afrutados o amargos finos procedentes de barricas de madera o de fermentos nobles tendrá carácter unidimensional y simplón. Un amargor desagradable delata muchas veces un mal trabajo del productor, que ha fermentado uvas podridas, ha prensado demasiado el mosto o le ha agregado cal en exceso al vino para disminuir su acidez.

Las impresiones gustativas que pueden percibirse en la cavidad bucal al catar un vino llegan a ser muy diferentes. Pero normalmente textura y sabor deberían corresponderse: de un vino que fluya viscoso por la lengua se espera que estimule sensaciones excitantes y exuberantes. La diversidad de matices se percibe una vez se traga el vino. Es entonces donde la lengua da la información acerca de su verdadera grandeza. Vinos de nivel medio se limitan a proporcionar datos del espectro aromático: son solo afrutados, simplemente recuerdan a vegetales, o bien domina el gusto a madera. Un gran vino blanco dejara sentir durante largo rato un tejido de aromas con notas de frutas, tono de especias y finos aromas a madera, complementados con olores minerales procedentes de la composición de los suelos donde se cultivan los viñedos.

El Sabor del Vino

El carácter del vino se manifiesta de diversas formas cuando se saborea en la lengua y sus aromas se perciben en lo alto de la cavidad nasal. Las papilas gustativas de la lengua solo puedes diferenciar unos sabores básicos, además del dulce, el acido, el amargo y el salado, se han incorporado otros como el umami que se encuentra en alimentos ricos en glutamato tales como las carnes, el pescado y los quesos.

Las nuevas investigaciones han probado que las zonas gustativas no se encuentran tan claramente separadas entre sí como lo sugiere el clásico mapa de la lengua, y en la actualidad se está elaborando una nueva distribución. En la cavidad bucal las personas también están capacitadas para percibir las texturas de los alimentos y para apreciar si un liquido es fluido o espeso, seco o cremoso.

Las moléculas aromáticas desprendidas de los líquidos, que al inspirar entren junto con el aire al centro olfativo, pueden contribuir a la impresión del sabor. Por eso, cuando se cata un vino, beber haciendo ruido o chasquear con la lengua no es de mala educación. Por el contrario, es imprescindible para poder apreciar con los sentidos las características del vino de una forma optima.

Zonas Gustativas de la Lengua